David Cronenberg y el terror biológico

“Un virus está solamente haciendo su trabajo. Está tratando de vivir su vida. El hecho de que mientras lo hace te está destruyendo no es su culpa. Se trata de intentar comprender las interrelaciones entre los organismos, incluso esas que vemos como enfermedades. Entenderlo desde el punto de vista de la enfermedad, es una cuestión de vida. No tiene nada que ver con una enfermedad. Pienso que la mayoría de las enfermedades se sorprenderían por ser consideradas enfermedades. Es una connotación muy negativa. Para ellas, es muy positivo cuando toman el control de tu cuerpo y te destruyen. Es un triunfo. Es todo parte de intentar revertir la interpretación normal de lo que nos ocurre física, psicológica y biológicamente a nosotros”

 “La base del terror, y lo difícil de la vida general, es que no podemos comprender como podemos morir. ¿Por qué debería morir un cerebro sano, sólo porque el cuerpo no está sano? ¿Cómo es posible que el hombre muera siendo un despojo físico, mientras que su cerebro conserva una absoluta agudeza y claridad? Parece que ahí falla algo. (…) Hay una cita latina que dice “Timor mortis conturbat me”, cuya traducción sería, más o menos, “El miedo a la muerte me inquieta”. La muerte es la base de todo terror, y para mí la muerte es algo muy específico. Es muy físico. Ahí es donde me convierto en cartesiano. Descartes estaba obsesionado por el cisma entre el cerebro y el cuerpo, y cómo se relacionan entre sí”.

 “Eso es lo que pasa: la independencia del cuerpo, en relación al cerebro, y la dificultad del cerebro para aceptar lo que en esa revolución podría acarrear”.

 “Esta insatisfacción que tenemos por lo que existe, unida a nuestra insistencia por crear nuestra realidad personal, se deriva naturalmente en un gesto tan simple como el de construir una casa, como fabricar un cuerpo nuevo, por no aceptar esta especie de enfermedad que se llama la muerte”.

“Sabiendo que esta enfermedad (la mortalidad) es incurable, y considerando que las creencias religiosas son un calmante inaceptable, cada película indaga en una forma alternativa de explorar y apaciguar la ansiedad por la muerte. Mutación y transformación se ofrecen como posibles curas para el cisma cerebro-cuerpo derivado de la propia incompresibilidad del fallecimiento del cuerpo. El hecho de que estas alternativas lleven también a la muerte y a la destrucción tal vez tenga menos que ver con un pesimismo o negatividad profundamente enraizados, que con la necesidad de buscar un optimismo puro y realista. Ni que decir tiene, el experimento debe continuar. La cura es esquiva”

 “La idea de que siempre llevas contigo las semillas de tu propia destrucción, y de que éstas pueden surgir en cualquier momento, es más espeluznante. Porque no hay defensa frente a ella; no hay forma de escapar de ella. Necesitas cierto conocimiento para ser consciente de la amenaza. […] para entender que hay una vida interna en el ser humano que puede ser tan peligrosa como cualquier animal del bosque.”

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