Michael Haneke

Desde que estrenó su primera película- “El séptimo Continente”- hasta la reciente “La cinta blanca” Michael Haneke (1942, Munich) ha sido fiel a unos principios estéticos y morales de entender el cine. Señala el crítico Mario Fiore que Haneke “aunque apele al más frontal de los procedimientos, la mostración total de la realidad, sus películas  alcanzan la estatura de ensayos, de artilugios cinematográficos por desvelar “eso” que hay de extraño en la subjetividad (en nuestra subjetividad) y lo que hay de violento en todo proyecto de sociabilidad.”

La globalización emergente exporta ideas paradisíacas sobre cómo es nuestra vida pero lo cierto es que el sistema social es castrante, y la sociedad acaba sirviendo, desde su afincamiento confortable y culto, como máquina generadora de monstruos. La familia de “Funny Games” es torturada en un camping de lujo. Es en el excelentísimo conservatorio de Viena donde profesoras y alumnas dejan tras de sí un reguero de sangre (“La pianista”).

Se le ha reprochado a Haneke que su mirada del mundo no admite matices. No hay diferencia ente el joven que masacra a varios clientes de un banco en “71 fragmentos para una cronología del azar” y el adolescente de “El Video de Benny”. Expone el crítico Ezequiel Luka: “Los groseros indicios llevan a que uno asuma esa violencia como la defensa de esas personas ante una sociedad salvaje e indiferente. Pero ¿por qué esa persona reacciona de esa manera? ¿Quién y cómo era ese individuo? (…) Su obra, disfrazada de “rigurosa voluntad” de incomodar, revela una clara incapacidad para abrir la mirada ante el mundo. La falta de ideas parece refugiada en la referencia a los “grandes temas”. (…) Ver sus películas es una experiencia tan interesante como la de contemplar el índice en alto de un moralista, cuya máxima ambición como artista es decirnos que no deberíamos vivir como vivimos”. No le faltaría razón a Ezequiel Luka si no fuese porque la propuesta de Haneke es una revisión de las categorías no sólo sociales sino también cinematográficas.

En una sociedad donde cualquier noticia tiene el mismo valor y se incita a que el sujeto contemple en sus ratos libres todo tipo de imágenes manufacturadas, Haneke nos hace preguntarnos si es ética nuestra postura ante los medios de comunicación. La injerencia de la televisión y de los nuevos mitos sociales llega a tener consecuencias desoladoras: desconocimiento de la manipulación a la que somos sometidos en beneficio de un proceso de relego de los derechos humanos.

Su estética, larguísimas secuencias resumidas en planos fijos, pretende que el espectador actualice los códigos narrativos, especialmente los referentes al sexo y a la violencia, es decir, aquéllos predominantes en el cine de entretenimiento. A veces  las más escalofriantes escenas se presentan fuera de campo, consiguiendo una fuerza expresiva mayor. Recordemos “Funny Games”- la televisión salpicada con la sangre del niño para indicar que éste ha sido asesinado, o la forma en la que se asesina a la protagonista: con un simple empujón para que salga del encuadre de la cámara-. ¿Es más preciso lo que aparece en pantalla que lo que queda fuera del encuadre? ¿La suma de todo lo oído y visto podemos afirmar que seala Verdad?

Incluso sus trabajos más clásicos, “La Pianista” y “La cinta blanca”, esconden multitud de preguntas que trascienden la anécdota que se cuenta, y ese efecto es derivado de una calculada distancia de la cámara. Su manera perversa de narrar obliga al público a realizar su propio recorrido, delineando no la historia en sí- ya bien definida y siempre de anécdota simple- sino la intencionalidad y significación que los personajes toman. Se produce entonces una recontextualización del film por parte del espectador, antaño receptor pasivo. ¿No son “El tiempo del lobo” o “Código Desconocido” más interesantes por el debate que hacen surgir tras su visionado que por lo que realmente son?

Si “Funny Games” es  tan impactante no es porque durante dos horas asistamos a la tortura de una familia que desde el principio se sabe condenada, sino porque se nos recalca que estamos ante una película- con unos personajes y situaciones que habremos visto ya centenas de veces en el cine- y que nuestro rol ante esa violencia es meramente receptivo. Al espectador sólo le queda presenciar desde su butaca cómo se va eliminando sistemáticamente a la familia…

¿Por qué el público contempla hasta el final esos thriller en los que las personas son atacadas? ¿Por qué siempre esperamos que el asesino acabe ajusticiado y que la integridad mental y física del protagonista, tras tanta violencia, vuelva a quedar intachable? La resolución a favor del protagonista (y del espectador) es inherente al cine de entretenimiento, pero esto no ocurre con Haneke, quien lucha contra la apatía y el bloque emocional que hace sobrellevable lo insoportable en concepto.

“Me gusta manipular al espectador, me gusta hacerlo porque lo siento como mi víctima”. La provocación de Haneke conlleva verdadero dolor emocional no porque sus personajes sean psicópatas y agredan, sino porque interroga al espectador con sus particulares lagunas narrativas.¿Quien genera los “monstruos”?, ¿es sólo cuestión de “herencia”? ¿Cómo una sociedad de amplio nivel cultural es capaz de generar sádicos? ¿Somos conscientes de nuestra capacidad de tolerar diariamente un sinnúmero de imágenes cuya funcionalidad, a modo de ortopedia moral, es la de evitar que salgamos de nuestros espacios de recreo?

“Última imagen de “Código Desconocido”: un niño sordomudo se dirige al espectador mediante el lenguaje de signos. Quizás debamos empezar por el principio, por la gesticularización, en tanto en cuanto parece que aún no estamos preparados para usar herramientas de comunicación más avanzadas.

Adjunto un fragmento clave de “El Séptimo Continente”, donde asistimos al suicidio de una familia de clase media mediante sus bienes materiales.

 

 FILMOGRAFÍA DE MICHAEL HANEKE
  • 1989 Der siebente Kontinent – “El séptimo continente”
  • 1992 Benny’s Video – “El video de Benny”
  • 1994 71 Fragmente einer Chronologie des Zufalls – “71 fragmentos de una cronología del azar”
  • 1997 Funny Games
  • 1997 Das Schloß – “El castillo”. Adaptación de la obra homónima de Franz Kafka.
  • 2000 “Código desconocido
  • 2001 La Pianiste – “La pianista”. Adaptación de la novela homónima de Elfriede Jelinek. Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
  • 2003 “El tiempo del lobo
  • 2005 Caché. Premio al mejor director en el Festival de Cannes y premio a la mejor película y mejor director de los Premios del Cine Europeo 2005.
  • 2007 Funny Games, remake U.S.
  • 2009 Das Weiße Band– “La cinta blanca”. Palma de Oro en el Festival de Cannes. Globo de Oro a la mejor película extranjera. Mejor película de los Premios del Cine europeo 2009.
  • 2012.Amor.  Palma de Oro en Cannes. Globo de Oro a mejor película extranjera. 3 premios en Premios del Cine Europeo.
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